December 21, 2016

Standing Rock resuena en Nuevo México

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Laura Paskus/NMPR

Waste ponds near Chaco Canyon in northwestern New Mexico.

En el extremo oriental de la Nación Navajo, algunos comunitarios se oponen a un aumento del desarrollo de energía.

Aunque el Dakota Access Pipeline está a 1.000 millas de distancia del suroeste, las cuestiones planteadas a Standing Rock que están relacionadas con el desarrollo energético y con las tierras y derechos indígenas, resuenan aquí en Nuevo México.

“En el caso de Standing Rock, creo que se envió un mensaje firme sobre lo que podemos hacer, lo que una comunidad involucrada puede hacer, y sobre cómo puede influir una agencia,” dijo Theresa Pasqual, una arqueóloga y antigua directora de la Oficina de la Preservación Histórica del Pueblo de Acoma, que ahora trabaja como consultora.

“Espero que aquí en Nuevo México, especialmente para aquellos que han estado siguiendo el movimiento de Standing Rock para proteger el agua y sus recursos culturales, se interesen por lo que sucede aquí, pero que también dicen, ‘¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer para estar involucrado localmente?” Ponerse en acción, dice, puede cambiar el “curso de la conversación” para muchos de los asuntos energéticos que afectan a las tribus de Nuevo México.

Por cierto, las tribus de Nuevo México han luchado con asuntos no muy diferentes a los planteadas en Standing Rock.

Antes de la caída de los precios de petróleo, las empresas de energía aumentaron sus esfuerzos de perforación en la zona noreste de Nuevo México, incluyendo a lo largo del borde oriental de la Nación Navajo y cerca de La Parque Nacional Histórico de Chaco Canyon. La extracción de uranio ha sido también un punto álgido: En 2005, La Nación Navajo intentó bloquear nuevos proyectos al prohibir la extracción de uranio en la reserva entera de 17 millones de acres. Y hace seis años, cinco tribus su unieron para proteger Mount Taylor de la extracción de uranio.

“El petróleo, aunque el precio ha disminuido, es muy similar al uranio: No hay ninguna garantía de que el precio se mantenga bajo,” dijo Pasqual. “Todas estas partes del desarrollo de recursos todavía están en juego.”

Conversaciones sobre el crudo

En 2014, la empresa Saddle Butte Pipeline que tiene su sede en Durango, propuso la construcción de un oleoducto para transportar petróleo crudo de cerca de Lybrook, New Mexico por la carretera nacional 550 hasta las líneas ferroviarias por el Interstate-40 cerca de Prewitt, Nuevo México. El oleoducto de 130 millas cruzaría tierras privadas, federales, estatales, y tierras de Navajo.

En ese momento, el U.S. Bureau of Land Management Oficina de Administración de Tierras comenzó lo que llamaron un “proceso de alcance” para evaluar la solicitud de la empresa para el oleoducto propuesto de Piñon. A lo largo del período de abierto a comentarios, la agencia recibió cerca de 30 000 comentarios.

Unos mensajes recientes de medios sociales reactivaron la conversación sobre el oleoducto propuesto tras las manifestaciones de Standing Rock. Pero según Victoria Barr, la gerente del distrito de La Oficina Local de Farmington de BLM, el proyecto actualmente se encuentra en espera debido al bajo precio del petróleo. Si sube de nuevo, ella explicó que la empresa podría pedir a la agencia que reiniciara el proceso de solicitud.

Pero el BLM no ha tomado aún una decisión, dijo. Tampoco se ha finalizado la ruta propuesta para oleoducto.

Si el proyecto surge de nuevo, Mike Eisenfild del San Jauan Citizens Alliance quiere que la agencia analice los grandes impactos que tendría en la región. Si las empresas pueden sacar hasta 50 000 barriles de petróleo cada día de la cuenca, se podría aumentar la perforación.

Situado en Farmington, Eisenfeld ha estado luchando contra proyectos de combustibles fósiles por más de una década. Al lado de Diné CARE (Citizens Against Ruining Our Environment) y Dooda (“Absolutamente no”) Desert Rock, la organización no gubernamental luchó contra la construcción de una planta de generación de energía de combustión de carbón de 1.5000 megavatios en la Nación Navajo.

En 2010, los planes para la planta generadora propuesta finalmente se desmoronaron, cuando la empresa, Sithe Global, retrasó otra vez el proyecto y dejó que expirara un bono industrial de $3,2 billón y un recorte tributario del Condado de San Juan.

“Para los Nuevos Mexicanos, Standing Rock ha sido una llamada de atención sobre lo que todo eso significa,” dijo Eisenfeld.

Las plataformas de explotación petrolífera y los caminos asociados son fácilmente visibles desde el cielo en el San Juan Basin.

Las empresas energéticas han perforado para obtener gas natural en el San Juan Basin desde los principios del siglo XX. Actualmente, decenas de miles de pozos de petróleo y gas natural existen en esta zona de Nuevo México. La región de Four Corners también es el lugar de dos plantas de generación de energía de combustión de carbón, el San Juan Generating Station y el Four Corners Power Plant.

“Hay batallas aquí que siguen curso,” dijo Eisenfeld. “La gente de las áreas de Albuquerque y de Santa Fe deben saber que estas zonas ya han estado arrendadas y perforadas al máximo- y van hacia el sur, y van a querer más. Las comunidades necesitan estar preparadas para oponerse.”

Durante un evento en Albuquerque la semana pasada, grupos ambientalistas como Sierra Club y el Environmental Defense Fund explicaron a una audiencia de alrededor de 150 personas las repercusiones de las emisiones de metano sobre la salud pública, el medio ambiente, y el cambio climático.

Al final de la presentación, los activistas de Dooda Fracking, Kim Howe y Lyla June Johnston, hablaron sobre el esfuerzo de los jóvenes nativos por proteger el paisaje alrededor del área del gran Chaco y la Nación Navajo de la futura perforación.

“Es no, ‘doo-da’. Se pronuncia, ‘doe-da’” se rió Johnston después de introducirse en Navajo y comenzar a dirigirse al público, que era predominantemente Anglo. “Muchos de los jóvenes están empezando a defender a nuestros mayores.”

Ella dijo que Standing Rock demostró a la gente nativa que no están solos. “Nos mostró: tal vez sí tenemos una voz, tal vez la gente nos apoya, quizás la gente sí se preocupa,” dijo. “Nos mostró el verdadero carácter de América.”

Y reforzó la idea de que la estrategia más eficaz es la que es pacífica, dijo.

“El único camino hacia adelante es la unidad,” dijo. “Como gente nativa, como gente europea, como gente africana, como gente asiática, estamos tratando de reconectar nuestra familia humana al unísono.”

La batalla para Dewankwin Kyaba:chu Yalanee

Pasqual, del Pueblo de Acoma, conoce directamente la importancia de cambiar el “curso de la conversación” en torno al desarrollo.

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo de las minas y las fábricas de concentrados de uranio prosperó en la zona occidental de Nuevo México debido a la demanda de mineral, que se usaba para las armas y reactores nucleares. En los años 1980, la industria del uranio se fue del estado. Pero cuando comenzaron a subir los precios del uranio en 2002- alcanzaron un nivel máximo de $137 por libra en 2007- el más alto en los últimos 25 años- el U.S. Forest Service empezó a recibir más propuestas para las minas.

En 2008, los pueblos de Acoma, Laguna y Zuni, la Nación Navajo y la tribu Hopi su unieron para proteger a Mount Taylor, un área que se considera sagrada.

Pidieron que unos 400000 acres de Mount Taylor y alrededores, que se llama Dewankwin Kyaba:chu Yalanee en Zuni- fueran designados y protegidos como “traditional cultural property” o TCP. Pasqual explicó que una designación como TCP no detiene el desarrollo, sino que supuestamente da más voz a las tribus durante el proceso decisorio.

Fue históricamente significativo que las cinco tribus trabajaron juntas. Y mucha gente fue renuente a divulgar el informe al gobierno que explicaba sus relaciones espirituales y ancestrales con la montaña. Al superar esos tabúes culturales, las cinco tribus se arriesgaron a compartir la información para proteger el área del desarrollo.

El estado aprobó la solicitud, haciendo permanente esa designación en 2009.

Las empresas mineras, los propietarios y el Cebolleta Land Grant presentaron una demanda con el Fifth Judicial Court del Condado Lea, que se ubica al otro lado del estado en la zona suroriental de Nuevo México, para revocar la designación.

El tribunal del distrito falló en su favor, pero en 2014 la Corte Suprema de Nuevo México revocó en gran medida esa decisión. La designación de TCP no violó el proceso ni las leyes estatales, escribieron los jueces. Pero aceptaron el fallo del tribunal inferior de que el TCP no podría incluir la cesión de terreno.

Todavía hay propuestas para las minas de uranio, y cuando el precio de uranio suba, volverá la lucha por proteger la montaña y las fuentes locales de agua.

Pero se requiere que las agencias federales consulten con las tribus- que son naciones soberanas- antes de tomar una decisión. Y este mes, como resultado de las manifestaciones a Standing Rock,el U.S. Army Corps of Engineers anunció que revisaría sus regulaciones para mejor el cumplimiento de los requisitos de consulta bajo la constitución de EUA, los tratados, y las regulaciones.

Pasqual cree que hay otras enseñanzas de Standing Rock, donde gente no nativa escuchó y se solidarizó con la tribu.

“Ahora que la tribu ha recibido su repuesta del Army Corps of Engineers, y ahora que la gente sale del campamento de invierno y regresan a sus comunidades, la pregunta es ‘¿qué hacemos con eso?’ preguntó.

La gente no nativa se puede preguntar, dijo, “¿Qué hacemos con lo que aprendimos de eso? ¿Y cómo lo aplicamos en nuestras propias comunidades?” Eso puede significar educar a sus amigos y vecinos, dijo, o descubrir cómo apoyar a las tribus locales.

“También, como gente tribal, el desafío es cómo mantenernos involucrados y coordinados con esos aliados no nativos, ¿y mantener involucrada la juventud en este tema?”  preguntó.

Traducido por Jacqueline Jones

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